La Semana Santa de Campillos registra una huella de carbono inferior a la media de otros eventos multitudinarios

Un estudio impulsado por el Ayuntamiento cifra el impacto ambiental de la celebración en 65,45 toneladas de CO₂ equivalente, con una media de 7,27 kilos por asistente

La Semana Santa de Campillos generó en 2026 una huella de carbono estimada de 65,45 toneladas de CO₂ equivalente, según el primer estudio realizado por el Ayuntamiento para medir el impacto ambiental de esta celebración. El análisis sitúa las emisiones en 7,27 kilogramos de CO₂ equivalente por asistente, una cifra inferior a la referencia de entre 18 y 25 kilos por persona que recoge un estudio de ‘ConcertRide’ para festivales y eventos multitudinarios.

El trabajo, puesto en marcha durante la pasada primavera, ha permitido establecer una primera línea base ambiental de la Semana Santa campillera tomando como referencia la metodología y documentación técnica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, además de otras fuentes complementarias.

El periodo analizado comprende los diez días entre el Viernes de Dolores y el Domingo de Resurrección. Para realizar el cálculo se ha partido de una asistencia estimada de unas 9.000 personas, de las que alrededor de 3.000 serían visitantes procedentes de fuera del municipio y unas 6.000 residentes de Campillos que participan en los distintos actos cofrades.

Los desplazamientos concentran cerca del 80% de las emisiones

La movilidad aparece como el principal factor en la huella ambiental de la Semana Santa de Campillos. Según el estudio, cerca del 80% de las emisiones calculadas procede de los desplazamientos.

El análisis ha tenido en cuenta la movilidad de los asistentes y de las bandas de música, con 930 músicos y cerca de 4.100 kilómetros recorridos, además de los residuos generados, las pernoctaciones, el consumo eléctrico y el operativo municipal desplegado durante los actos y procesiones.

En concreto, durante este periodo se contabilizaron 60.000 kilos de residuos, unos 18.000 más que en cualquier otro periodo del año; unas 450 pernoctaciones y un consumo eléctrico de 2.525 kWh.

El alcalde de Campillos, Daniel Gómez, considera que disponer por primera vez de estos datos permitirá identificar con mayor precisión las áreas sobre las que actuar en próximas ediciones.

“El estudio nos permite saber con claridad dónde se concentra el impacto de nuestra Semana Santa: cerca del 80 % de la huella calculada procede de los desplazamientos”, señala Gómez.

El regidor añade que esta información permitirá estudiar medidas destinadas tanto a reducir las emisiones como a compensar aquellas que no puedan evitarse.

Plantación de unos 4.000 árboles como medida de compensación

Entre las actuaciones que plantea el estudio figura la puesta en marcha de medidas de compensación ambiental dentro del propio término municipal, principalmente mediante la plantación de especies autóctonas, la recuperación de espacios degradados y distintas actuaciones para mejorar el entorno natural y paisajístico.

Como referencia, el documento contempla la posibilidad de plantar alrededor de 4.000 árboles en unas diez hectáreas, con una densidad aproximada de 400 ejemplares por hectárea. El Ayuntamiento señala, no obstante, que la absorción de CO₂ sería progresiva y dependería de factores como las especies utilizadas, su crecimiento y el mantenimiento de las plantaciones.

También se plantean proyectos de absorción de emisiones inscritos en el registro del Ministerio para la Transición Ecológica, además de iniciativas de educación ambiental y programas que favorezcan la participación de asociaciones locales y voluntariado.

“Tradición y sostenibilidad pueden y deben avanzar juntas”

El estudio servirá además como referencia para poder comparar la evolución del impacto ambiental de la Semana Santa de Campillos en próximas ediciones e introducir nuevas medidas de sostenibilidad.

Desde el Ayuntamiento explican que esta línea de trabajo está relacionada especialmente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible vinculados a las comunidades sostenibles, el consumo responsable, la acción climática y la protección de los ecosistemas.

“Por primera vez contamos con una base objetiva que nos permitirá medir la evolución de nuestra Semana Santa, reducir progresivamente su huella y adoptar medidas concretas sin renunciar a su identidad”, asegura Daniel Gómez, quien concluye que “tradición y sostenibilidad pueden y deben avanzar juntas”.

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