Abengsa lleva la música a los espacios más inesperados de Málaga en su Noche en Blanco 2026

Autobuses de la EMT, aparcamientos de SMASSA y la Casa Gerald Brenan acogieron tres propuestas musicales impulsadas por Abengsa Company el pasado sábado 16 de mayo, en una edición marcada por la música como lenguaje común de la ciudad.

La Noche en Blanco Málaga 2026 volvió a demostrar el pasado sábado 16 de mayo que la cultura no necesita siempre un escenario convencional para suceder. A veces basta un trayecto en autobús, la acústica inesperada de un aparcamiento subterráneo o la intimidad literaria de una casa con memoria para que la ciudad se transforme. Bajo esa premisa, Abengsa Company organizó tres propuestas enmarcadas en la programación de la Noche en Blanco Málaga 2026, articuladas en torno a una misma idea: sacar la música de sus espacios habituales y llevarla allí donde Málaga se mueve, transita, espera y recuerda.

La intervención se desplegó en tres escenarios muy distintos, pero conectados por una misma lectura urbana. Por un lado, los autobuses de la EMT se convirtieron en pequeños auditorios móviles con “Metáforas musicales”. Por otro, los aparcamientos públicos gestionados por SMASSA acogieron “Música Suburbana”, una propuesta que hizo emerger el sonido desde el subsuelo. Y, como tercer vértice, Casa Gerald Brenan se sumó a la noche cultural con “Brenan entre letras y bemoles”, un encuentro entre música, palabra y memoria protagonizado por la soprano malagueña Klaudya

“Metáforas musicales”: conciertos de música clásica en los autobuses de la EMT

La primera de las acciones, “Metáforas musicales”, partía de una idea tan sencilla como poética: convertir el transporte urbano en un espacio vivo de creación musical. Entre las primeras horas de la noche, los viajeros de las líneas 3, 7 y 11 de la EMT pudieron encontrarse con actuaciones acústicas en el interior de los autobuses. La propuesta jugaba con el significado de la palabra “metáfora”, que en griego también remite al transporte público, para plantear una conexión entre el desplazamiento físico y el viaje emocional que provoca la música. 

Así, durante unas horas, el autobús dejó de ser solo un medio para llegar a un destino. Cada trayecto incorporó una dimensión inesperada: la escucha. Los pasajeros, convertidos en oyentes espontáneos, compartieron una experiencia íntima en un espacio cotidiano. La flauta, el oboe, el violonchelo, el saxofón, el clarinete y el violín acompañaron el movimiento habitual de la ciudad, generando una escena poco frecuente: la cultura viajando al mismo ritmo que Málaga.

En esta propuesta participaron Sofía Catalano Gutiérrez, a la flauta; Carmen Montero Marrades, al oboe; Marco Díaz Mesa, al violonchelo; Aarón González Blanco, al saxofón; Daniel Fernández Gutiérrez, al clarinete; y Sofía Tkach Kuzmenko, al violín. Sus intervenciones aportaron una lectura delicada y cercana de la música clásica, fuera del auditorio y dentro de un espacio compartido por personas que quizá no habían salido esa noche buscando un concierto, pero terminaron formando parte de él. 

“Música Suburbana”: los aparcamientos de SMASSA como escenarios culturales

La segunda propuesta organizada por Abengsa Company llevó la música a otro territorio urbano: el subsuelo. Con “Música Suburbana”, los aparcamientos públicos de Salitre, Plaza de la Marina y Tejón-Rodríguez, gestionados por SMASSA, se transformaron en escenarios temporales. La iniciativa planteó un diálogo entre la arquitectura subterránea de la ciudad y la música contemporánea, entendiendo los parkings como infraestructuras invisibles pero esenciales, asociadas al tránsito, al movimiento y a la vida diaria. 

La elección de estos espacios no fue casual. Los aparcamientos, normalmente concebidos como lugares de paso, se convirtieron durante la Noche en Blanco en puntos de encuentro cultural. La propuesta aprovechó la acústica natural de estos enclaves, la cercanía entre artistas y público y el carácter sensorial de unos espacios que, al cambiar de uso, también cambiaron de significado. Allí donde habitualmente hay motores, entradas, salidas y circulación, apareció la música como una forma de detener el tiempo.

“Música Suburbana” permitió acercar la creación musical contemporánea a un público amplio y diverso, sin solemnidad ni distancia. La cultura se presentó como una presencia directa, integrada en el paisaje funcional de la ciudad. En lugar de esperar al espectador en una sala, la música salió a su encuentro en un entorno inesperado, reforzando uno de los principios más reconocibles de la Noche en Blanco: descubrir Málaga desde otra perspectiva. 

“Imperio Argentina en la voz de Klaudya” en la Casa Gerald Brenan

El tercer proyecto tuvo como escenario la Casa Gerald Brenan, en el barrio malagueño de Churriana, un enclave vinculado a la memoria cultural malagueña, andaluza y española. Bajo el título “Brenan entre letras y bemoles”, la casa se sumó a la Noche en Blanco con una propuesta en la que música, emoción y palabra se entrelazaron en torno a la figura del hispanista y a su mirada sobre la cultura española. El concierto, titulado “Imperio Argentina en la voz de Klaudya”, se celebró de 20:00 a 21:00 horas, con visita libre posterior hasta las 00:00 horas y entrada libre hasta completar aforo. 

La protagonista del recital fue Klaudya, nombre artístico de Claudia Teruel Soto, soprano malagueña formada entre Málaga, Galicia, Marsella y Suiza. Ganadora de la primera edición de Aria, Locos por la Ópera, Klaudya presentó un repertorio que unía la tradición lírica con la canción popular andaluza y la memoria musical de Imperio Argentina, una de las intérpretes vinculadas al imaginario cultural de Gerald Brenan. 

El programa incluyó piezas de Puccini, como Quando m’en vo’, O mio babbino caro y Vissi d’arte; el intermezzo de Cavalleria Rusticana, de Pietro Mascagni; Casta Diva, de Bellini; y obras de raíz española y andaluza como Fandango con ritornello, de Eduardo Ocón; El vito; El día que nací yo; En el café de Chinitas, armonizada por Federico García Lorca; Zapateado / La tarántula, de La Tempranica; y Carceleras, de Las hijas del Zebedeo. La interpretación contó con la pianista María del Carmen Pérez Blanco

Para facilitar la asistencia a esta actividad, se habilitó además un microbús gratuito de ida y vuelta. La salida se efectuó desde calle Cortina del Muelle, junto al AC Málaga Palacio, a las 19:30 horas, con regreso desde la puerta de Casa Gerald Brenan a las 21:30 horas. Este servicio reforzó el carácter accesible de la propuesta y permitió conectar el centro de Málaga con uno de sus espacios culturales más singulares. 

Las tres iniciativas compartieron una misma voluntad: desplazar la música hacia lugares donde normalmente no se la espera. En los autobuses, la música acompañó el movimiento. En los aparcamientos, emergió desde el subsuelo. En Casa Gerald Brenan, dialogó con la literatura, la memoria y la tradición. Abengsa Company construyó así un recorrido sonoro por distintas capas de la ciudad: la superficie móvil de las líneas urbanas, la profundidad funcional de los parkings y el espacio íntimo de una casa vinculada a la cultura.

Más que una suma de conciertos, la propuesta funcionó como un relato urbano. Málaga apareció como una ciudad que se escucha desde dentro: en sus desplazamientos, en sus infraestructuras y en sus lugares de memoria. La Noche en Blanco 2026 encontró en estos tres proyectos una forma de ampliar el concepto de escenario y de recordar que la cultura también puede surgir en los márgenes de lo cotidiano, allí donde el público no siempre acude como espectador, pero acaba participando de una experiencia compartida.

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