El Salón Carmen Linares de Archidona acogió el pasado jueves 18 de diciembre la presentación de El Mexicano de Buchenwald, la última obra del periodista y cronista mexicano Julio Godínez, fruto de una exhaustiva investigación histórica sobre la presencia de ciudadanos mexicanos en los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
El acto contó con la participación del alcalde de Archidona, Juan Manuel Almohalla; el concejal de Cultura, Pablo Garrido; y el historiador y concejal de la Corporación municipal, Francisco Jiménez, quien facilitó el contacto con el autor para la celebración de este encuentro cultural.
La obra es el resultado de una investigación iniciada en 2014, tras la apertura de los archivos históricos de Bad Arolsen, en Alemania. En estos registros, Godínez localizó referencias a ciudadanos latinoamericanos deportados desde Francia a campos de exterminio nazis, entre ellos José Luis Salazar, un joven mecánico mexicano identificado como el prisionero número 40.113 en el campo de Buchenwald.
Durante su intervención, el autor explicó que el libro va más allá del relato documental para convertirse en una exploración de las emociones humanas frente al horror. El protagonista, exiliado tras la Guerra Civil Española e integrante de las Brigadas Internacionales, mantuvo su identidad mexicana durante años de cautiverio. La investigación permitió además localizar en Marsella a su hijo, Florián Salazar-Martin, recuperando así una historia de supervivencia y memoria colectiva.
Francisco Jiménez destacó la relevancia del hallazgo para la historia local, al documentar vínculos internacionales y trayectorias personales marcadas por los grandes conflictos del siglo XX. En este sentido, Julio Godínez anunció la cesión de una copia de su carpeta de investigación al Archivo Histórico de Archidona, donde podrá ser consultada por investigadores y estudiosos.
El encuentro concluyó con una reflexión sobre la actualidad internacional y la importancia de preservar la memoria histórica como herramienta de prevención frente a nuevos conflictos. “La historia no ocurre para ser escrita, sino para aprender de ella y evitar que el horror se repita”, afirmó el autor.





